Los Dodgers no ganan solo por dinero: Andrew Friedman y la ventaja real de la organización
El contraste con los Mets vuelve a dejar una lección clara: gastar ayuda, pero la diferencia real de Los Ángeles está en tener a la gente correcta en cada área del club.
Por Robbie Renteria4 min de lectura

Lo que deja claro el caso Mets
La columna de Ken Rosenthal en The Athletic pone varios nombres de oficinas centrales bajo presión: David Stearns con los Mets, Buster Posey con los Giants, Craig Breslow con Boston, Dana Brown con Houston, Mike Elias con Baltimore, Perry Minasian con los Angels, Ben Cherington con Pittsburgh y A.J. Preller con San Diego. Pero para la afición de Los Ángeles, el punto más interesante no es solamente quién está en la silla caliente. El punto es que, una vez más, queda claro por qué los Dodgers siguen siendo el estándar de la industria.
Sí, el dinero ayuda. Siempre ayuda. Los Dodgers tienen recursos para competir por estrellas, absorber errores y moverse con agresividad cuando aparece una oportunidad. Pero reducir su éxito a la nómina es quedarse en la superficie. Si el béisbol se resolviera únicamente con chequera, los Mets —con el músculo económico de Steve Cohen— ya estarían mucho más cerca del nivel de Los Ángeles. No es así. Al llegar a este 25 de junio, los Dodgers están en 52-29, mientras que los Mets aparecen en 34-46. Esa distancia no se explica solo con dólares; se explica con estructura, criterio y continuidad.
Andrew Friedman como ventaja competitiva
El mejor ejemplo es Andrew Friedman. Rosenthal recuerda que Friedman no acertó de inmediato en todo al inicio de su etapa en Los Ángeles. Hubo contratos de media gama que no salieron como se esperaba, como los de Scott Kazmir y Brandon McCarthy. Pero lo importante no fue la perfección inicial, sino la capacidad de ajustar, aprender y seguir construyendo. Ahí es donde una organización élite se separa del resto.
Con Friedman, los Dodgers no solo gastaron; identificaron mejor talento, entendieron mejor los perfiles que encajaban alrededor de su núcleo y tuvieron paciencia para sostener un plan. Rosenthal menciona movimientos que parecían complementarios y terminaron pesando mucho, como las llegadas de Kiké Hernández, Chris Taylor y Alex Wood. Ese tipo de decisiones no siempre gana titulares el día uno, pero sí construye profundidad real para octubre.
Después vino otra parte igual de importante: cuando tocó invertir fuerte, los Dodgers en la mayoría de los casos lo hicieron con lógica, contexto y respaldo interno. La diferencia no es solo firmar estrellas; la diferencia es tener scouts, analistas, desarrollo de jugadores, cuerpo médico y liderazgo ejecutivo alineados para que esas apuestas tengan más probabilidades de funcionar.
Por qué los Mets no están cerca de ese modelo
En Nueva York, el caso de David Stearns sirve como contraste. Nadie discute que Stearns es un ejecutivo respetado, pero la propia nota plantea que varios de sus movimientos recientes han salido mal y que el club no ha respondido como se esperaba. Eso es lo que hace tan útil la comparación con Los Ángeles: los Mets también pueden gastar, también pueden atraer nombres importantes y también operan bajo altísima presión. Sin embargo, todavía no muestran el mismo nivel de sincronía institucional.
Los Dodgers no ganan solo porque tengan a Shohei Ohtani, Mookie Betts o Freddie Freeman. Ganan porque detrás de esas figuras hay una organización que suele tomar mejores decisiones en cadena: desde la evaluación amateur hasta el roster de 26, desde el departamento de pitcheo hasta la banca, desde el uso del presupuesto hasta la identificación de roles. El dinero compra acceso; la gente correcta en los puestos correctos convierte ese acceso en victorias.
Lo que esto significa para la afición en México
Para la comunidad de Dodgers México, esta discusión importa porque ayuda a explicar por qué el equipo se mantiene fuerte incluso cuando cambia el roster, cuando se lesionan piezas o cuando otras franquicias intentan cerrar la brecha a billetazos. La marca más visible son las estrellas, pero la base real está en cómo trabaja el club todos los días.
Eso también cambia la conversación en español alrededor del equipo. No se trata solo de decir que los Dodgers “tienen más lana”. Se trata de entender que Los Ángeles ha construido una cultura donde la inversión económica, la lectura del mercado y el desarrollo interno empujan en la misma dirección. Por eso el modelo sigue funcionando y por eso otras organizaciones, incluso algunas con dinero de sobra, todavía persiguen la receta.
Qué sigue
Con la fecha límite de cambios acercándose y con varias oficinas centrales bajo presión, la nota de Rosenthal funciona casi como un espejo para toda la liga. Algunos clubes están buscando culpables. Los Dodgers, en cambio, siguen ofreciendo una lección más incómoda para sus rivales: no basta con gastar mucho; hay que pensar mejor, ejecutar mejor y sostener un plan mejor. Y mientras Andrew Friedman siga siendo una pieza central de esa maquinaria, Los Ángeles seguirá arrancando cada temporada con una ventaja que no se compra tan fácil.
Fuente: este articulo se elaboro con informacion reportada originalmente por The Athletic, con contexto y analisis propios de Dodgers Mexico para la aficion hispanohablante.
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